Mis queridos amigos:
Me mudo en dos semanas. Encontré un lugar interesante. Extraño por las circunstancias en que estaba y está todavía.
Caminando en el área que me interesaba por la cercanía de los colegios de los chicos, ví un cartel en un edificio estratégicamente ubicado y llamé a la inmobiliaria.
Al día siguiente entré a conocer el semipiso, está completamente amoblado y equipado. Hace más de cinco meses que está abandonado, sucio. Parece que alguien murió allí. Sacaron la ropa de la persona y nada más. Todavía está abierto el libro que estaba leyendo. Y un pollo calcinado está en el horno de la cocina. No limpiaron en todo ese tiempo ni regaron las plantas. Pero a mi me gustó, y propuse hacerme cargo de limpieza y pintura a cambio de una rebaja (que conseguí). Y allí voy a mudarme, familia incluida, si no aparece algún detalle contractual inesperado.
A la mudanza, con todo el lío que supone, se le suma que estoy más ocupada que nunca en mi historia laboral, a mis jefes se les ha ocurrido competir en cuanto concurso público encuentran y aquí tienen a esta tonta que es la única que tienen para eso, trabajando día y noche, con el cansancio de no haber tomado las vacaciones anuales ("en noviembre Ud. no estaba cansada y ahora sí?" Jefe dixit). Pero es lo que hay.
Y como si fuera poco, a los adolescentes de casa, motivados por la rebeldía propia de la edad, no ayudan si no que complican cuanto pueden. Pedazos de bodoques¡
Esto quería contarles, porque me puedo poner desatenta al no responder algún mensaje, sepan que ese es el motivo.
Los quiero mucho,
Bad
03.02.08 @ 19:27